El polvo de construcción: un riesgo silencioso para la salud en entornos urbanos
En ciudades en constante crecimiento como Lima, el avance de nuevas edificaciones y obras de infraestructura forma parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, detrás de este desarrollo urbano, existe un factor muchas veces subestimado: el polvo de construcción, un contaminante que puede representar un riesgo significativo para la salud.
De acuerdo con la doctora Mayumi Kamego, médico auditor de Sanitas, este tipo de exposición debe entenderse como un “problema de salud pública silencioso”, ya que sus efectos no siempre son inmediatos, pero sí progresivos y acumulativos.
“La evidencia científica demuestra que la exposición prolongada a partículas respirables puede penetrar en las vías respiratorias y generar efectos adversos tanto a nivel respiratorio como sistémico”, explica la especialista.
A diferencia del polvo visible, las partículas microscópicas —especialmente aquellas de menor tamaño— pueden ingresar profundamente en los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo, incrementando el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
En esta línea, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud han identificado al material particulado como uno de los principales riesgos ambientales para la salud, debido a su estrecha relación con diversas enfermedades crónicas.
Uno de los componentes más preocupantes del polvo de construcción es la sílice cristalina, presente en materiales como el concreto, la arena y la piedra. Según detalla Kamego, la exposición prolongada a esta sustancia se asocia con enfermedades graves como la silicosis, el cáncer de pulmón y otras afecciones respiratorias crónicas.
Asimismo, diversos estudios han evidenciado que el polvo generado durante actividades como el corte de concreto puede contener más del 30 % de sílice en peso, lo que representa un riesgo considerable para las personas expuestas de manera constante.
En ese contexto, los especialistas advierten que es fundamental no subestimar la presencia de este tipo de contaminantes, especialmente en entornos urbanos donde las obras son continuas y la exposición puede darse tanto en espacios abiertos como dentro del hogar.